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Reeducar la respiración, la tarea de Juan Pablo Sánchez para combatir la COVID-19

Néstor Rueda Rueda
comunicacionesces@ces.edu.co

Juan Pablo Sánchez Salazar tiene 30 años y es terapeuta respiratorio en la Clínica CES de Medellín, donde trabaja desde el 2014. Le gusta montar a caballo, el color rojo y las películas que no sean románticas –porque siempre acaban igual-, explica.

Se graduó de la Universidad CES como fisioterapeuta cuando tenía 22 años, y desde ese momento hasta ahora ha sumado dos especializaciones en su área (cuidado crítico, rehabilitación vestibular), es docente en la Facultad de Fisioterapia de la que es egresado y ya puede decir que ha estado atendiendo la COVID-19 en la unidad de cuidados intensivos (UCI), enfocado en uno de los puntos críticos de los pacientes afectados: la respiración.

La terapia respiratoria es una de las labores que desempeñan los fisioterapeutas. Juan Pablo es uno de los 18 profesionales de la salud en la Clínica CES que se reparten en turnos de 12 horas, 4 días a la semana, para atender entre 10 y 12 pacientes en los periodos de mayor ocupación de la UCI, y que se encargan de “reeducar la respiración”, como él mismo lo explica. Que es devolverle al paciente la función básica de sus pulmones (respirar) que ha sido remplazada por un ventilador por 10 días o más.

“Nosotros, en conjunto con el médico, somos los que decidimos cuándo se debe intubar un paciente, de acuerdo con los exámenes y los signos físicos que tenga Hay pacientes que piensan en un tubo y ya dicen que se van a morir, ahí está la parte de hablar con ellos, tranquilizarlos y explicarles el procedimiento”, explica el fisioterapeuta.

Una persona saludable puede tener en reposo de 12 a 20 respiraciones por minuto, un paciente crítico de COVID-19 llega a superar las 40 respiraciones, casi una por segundo, algo que Juan Pablo describe como ver a alguien sacar la cabeza del agua después de nadar tres piscinas ida y vuelta.

Estas señales de un estado crítico son las que obligan a llevar al paciente a una intubación en UCI. El médico intensivista o el anestesiólogo se encargan de la intubación, la tarea de la terapia respiratoria se concentra en acoplar y verificar que el ventilador supla la tarea de llevarle oxígeno al paciente; y con el tiempo comprobar un progreso en los índices de oxigenación. Ahí es cuando el terapeuta respiratorio debe ayudarle al paciente a retomar una función que, si bien no se había olvidado, necesita acondicionarse de nuevo.

“Hay que reeducar la tos, para que pueda movilizar secreciones, las cuales le dificultan respirar. Por otro lado, el paciente ha perdido la fuerza de sus músculos, y entre esos músculos los que permiten inhalar y exhalar, entonces hay que hacer ejercicios para abrir de nuevo los pulmones, uno de los comunes es el de alzar una bolita con la respiración (incentivo respiratorio) y que cada día lo haga a una altura mayor”, detalla.

Respiración entrecortada

La última vez que Juan Pablo estuvo cerca a su mamá, Clara Salazar Ramírez, fue el 10 de mayo de 2020, el Día de la Madre. Ese día la vio, pero no pudo darle ni un abrazo ni un beso para felicitarla.

“Él vino a despedirse de mí y de sus sobrinas en marzo, porque en la Clínica estaban preparados ya para recibir a los contagiados, me dijo que hasta que no pasara lo que apenas empezábamos a vivir, no iba a volver a verme”, recuerda doña Clara.

El 10 de mayo Juan Pablo decidió romper ese compromiso de acercarse, no iba a poder hablar o tocar a su mamá, pero le llevaría un regalo hasta su apartamento, llamaría a la puerta como un niño que le gasta una broma a sus vecinos y se alejaría después de estar a menos de cinco de metros de quien lo espera desde marzo.

“No me acerqué a ella por el miedo, a mí me daría un cargo de conciencia muy fuerte donde a mi mamá le pasara algo por esta enfermedad. Este fue un Día de la Madre triste, separados, pero lo bueno es que todavía me puedo comunicar con ella y saber que todavía la tengo”, dice el fisioterapeuta.

Cuando doña Clara Salazar abrió la puerta se encontró con un desayuno intacto, ahí entró una llamada de su hijo al celular, que le pidió que se asomase a la ventana. En ese momento comprobó de quién era la mano que había llamado a su apartamento. Ambos lloraron por esa visión distante, se mandaron besos con la mano y se apretaron el cuerpo con sus propias manos en señal de un abrazo, un abrazo que todavía está postergado.

Respirar profundo y continuar

Esas limitaciones que Juan Pablo se impuso para resguardar a su familia se han extendido por los 7 meses de la pandemia en Colombia. La decisión que tomó en marzo fue aceptar su compromiso profesional ante el reto que se avecinaba, con miedo por llegar a ser uno de los 8.885 trabajadores de salud que se han contagiado con COVID-19 en Colombia, según el Instituto Nacional de Salud, pero consciente de que su labor no podía ignorar el deber que lo requería.

“Siempre he tenido la motivación para continuar a pesar del miedo. No tiene lógica que yo haya querido estudiar Fisioterapia y decir en un momento como este: ‘no puedo más, Dios’. Esta es la profesión que elegí y tengo un compromiso con el paciente”, dice.

La respiración es un acto inconsciente que se produce por reflejo, pero para los pacientes críticos de COVID-19 cada inhalación es un esfuerzo evidente. Juan Pablo, en su papel de terapeuta respiratorio, con sus compromisos y sacrificios personales, ha llevado su labor para que ese acto básico de vida pueda volver a ritmos normales de la cotidianidad.

Su propio día a día es un cambio de respiraciones. Por estrés se agita, al dar clase en la universidad se vuelve pausada para articularla bien con la voz, y al final del día, cuando regresa a casa, tiene el “respiro” profundo de tranquilidad que le deja un trabajo cumplido y la voz de su familia a través de una llamada como prueba de que sus sacrificios no han sido en van

Juan Pablo Sánchez Salazar tiene 30 años y es terapeuta respiratorio en la Clínica CES de Medellín, donde trabaja desde el 2014. Le gusta montar a caballo, el color rojo y las películas que no sean románticas –porque siempre acaban igual-, explica.

Se graduó de la Universidad CES como fisioterapeuta cuando tenía 22 años, y desde ese momento hasta ahora ha sumado dos especializaciones en su área (cuidado crítico, rehabilitación vestibular), es docente en la Facultad de Fisioterapia de la que es egresado y ya puede decir que ha estado atendiendo la COVID-19 en la unidad de cuidados intensivos (UCI), enfocado en uno de los puntos críticos de los pacientes afectados: la respiración.

La terapia respiratoria es una de las labores que desempeñan los fisioterapeutas. Juan Pablo es uno de los 18 profesionales de la salud en la Clínica CES que se reparten en turnos de 12 horas, 4 días a la semana, para atender entre 10 y 12 pacientes en los periodos de mayor ocupación de la UCI, y que se encargan de “reeducar la respiración”, como él mismo lo explica. Que es devolverle al paciente la función básica de sus pulmones (respirar) que ha sido remplazada por un ventilador por 10 días o más.

“Nosotros, en conjunto con el médico, somos los que decidimos cuándo se debe intubar un paciente, de acuerdo con los exámenes y los signos físicos que tenga Hay pacientes que piensan en un tubo y ya dicen que se van a morir, ahí está la parte de hablar con ellos, tranquilizarlos y explicarles el procedimiento”, explica el fisioterapeuta.

Una persona saludable puede tener en reposo de 12 a 20 respiraciones por minuto, un paciente crítico de COVID-19 llega a superar las 40 respiraciones, casi una por segundo, algo que Juan Pablo describe como ver a alguien sacar la cabeza del agua después de nadar tres piscinas ida y vuelta.

Estas señales de un estado crítico son las que obligan a llevar al paciente a una intubación en UCI. El médico intensivista o el anestesiólogo se encargan de la intubación, la tarea de la terapia respiratoria se concentra en acoplar y verificar que el ventilador supla la tarea de llevarle oxígeno al paciente; y con el tiempo comprobar un progreso en los índices de oxigenación. Ahí es cuando el terapeuta respiratorio debe ayudarle al paciente a retomar una función que, si bien no se había olvidado, necesita acondicionarse de nuevo.

“Hay que reeducar la tos, para que pueda movilizar secreciones, las cuales le dificultan respirar. Por otro lado, el paciente ha perdido la fuerza de sus músculos, y entre esos músculos los que permiten inhalar y exhalar, entonces hay que hacer ejercicios para abrir de nuevo los pulmones, uno de los comunes es el de alzar una bolita con la respiración (incentivo respiratorio) y que cada día lo haga a una altura mayor”, detalla.

Respiración entrecortada

La última vez que Juan Pablo estuvo cerca a su mamá, Clara Salazar Ramírez, fue el 10 de mayo de 2020, el Día de la Madre. Ese día la vio, pero no pudo darle ni un abrazo ni un beso para felicitarla.

“Él vino a despedirse de mí y de sus sobrinas en marzo, porque en la Clínica estaban preparados ya para recibir a los contagiados, me dijo que hasta que no pasara lo que apenas empezábamos a vivir, no iba a volver a verme”, recuerda doña Clara.

El 10 de mayo Juan Pablo decidió romper ese compromiso de acercarse, no iba a poder hablar o tocar a su mamá, pero le llevaría un regalo hasta su apartamento, llamaría a la puerta como un niño que le gasta una broma a sus vecinos y se alejaría después de estar a menos de cinco de metros de quien lo espera desde marzo.

“No me acerqué a ella por el miedo, a mí me daría un cargo de conciencia muy fuerte donde a mi mamá le pasara algo por esta enfermedad. Este fue un Día de la Madre triste, separados, pero lo bueno es que todavía me puedo comunicar con ella y saber que todavía la tengo”, dice el fisioterapeuta.

Cuando doña Clara Salazar abrió la puerta se encontró con un desayuno intacto, ahí entró una llamada de su hijo al celular, que le pidió que se asomase a la ventana. En ese momento comprobó de quién era la mano que había llamado a su apartamento. Ambos lloraron por esa visión distante, se mandaron besos con la mano y se apretaron el cuerpo con sus propias manos en señal de un abrazo, un abrazo que todavía está postergado.

Respirar profundo y continuar

Esas limitaciones que Juan Pablo se impuso para resguardar a su familia se han extendido por los 7 meses de la pandemia en Colombia. La decisión que tomó en marzo fue aceptar su compromiso profesional ante el reto que se avecinaba, con miedo por llegar a ser uno de los 8.885 trabajadores de salud que se han contagiado con COVID-19 en Colombia, según el Instituto Nacional de Salud, pero consciente de que su labor no podía ignorar el deber que lo requería.

“Siempre he tenido la motivación para continuar a pesar del miedo. No tiene lógica que yo haya querido estudiar Fisioterapia y decir en un momento como este: ‘no puedo más, Dios’. Esta es la profesión que elegí y tengo un compromiso con el paciente”, dice.

La respiración es un acto inconsciente que se produce por reflejo, pero para los pacientes críticos de COVID-19 cada inhalación es un esfuerzo evidente. Juan Pablo, en su papel de terapeuta respiratorio, con sus compromisos y sacrificios personales, ha llevado su labor para que ese acto básico de vida pueda volver a ritmos normales de la cotidianidad.

Su propio día a día es un cambio de respiraciones. Por estrés se agita, al dar clase en la universidad se vuelve pausada para articularla bien con la voz, y al final del día, cuando regresa a casa, tiene el “respiro” profundo de tranquilidad que le deja un trabajo cumplido y la voz de su familia a través de una llamada como prueba de que sus sacrificios no han sido en vano.

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6 Responses

  1. Nelly dice:

    Juan Pablo: ya tienes un lugar especial en el cielo por esa entrega tan desintetezada en favor de la sociedad- claro es que viniste a este mundo a servir y no a ser servido. Que Dios te siga acompañando y bendiciendote día tras día. Felicitaciones y un abrazo inmenso. T.Q.M.

    • Administrador dice:

      Muchas gracias Nelly por leer nuestro Boletín Enlaces. Sin duda los profesionales CES están dando lo mejor de su calidad humana y su talento para enfrentar estos momentos difíciles. Aquí quisimos enseñarles un poco de lo que están viviendo nuestros héroes. Seguiremos comprometidos con la excelencia.

  2. Julián Sánchez Salazar dice:

    Es un ser humano increible, quiere y lucha por ser el mejor cada día, a superado grandes batallas, hace 5 años la pérdida de nuestro padre, ahora esta pandemia, pero no por eso dejó de avanzar, se caracteriza por ser una buena persona especial y llena de puro amor por su vida, familia, esposa y por lo que hace, un hombre guerrero y lleno de grandes retos, felicitaciones hermanito por esta labor tan grande y bonita que desempeñas, sigue así, un abrazo gigante.

    • Administrador dice:

      Muchas gracias Julián Sánchez por leer nuestro Boletín Enlaces. Sin duda los profesionales CES están dando lo mejor de su calidad humana y su talento para enfrentar estos momentos difíciles. Aquí quisimos enseñarles un poco de lo que están viviendo nuestros héroes. Seguiremos comprometidos con la excelencia.

  3. Stiven g. dice:

    Se ponen los pelos de punta leyendo esto, el profesionalismo y la calidad humana de fisioterapeutas cómo Juan pa, te llenan de motivación para seguir adelante con esta profesión tan hermosa.

    • Administrador dice:

      Muchas gracias Stiven por leer nuestro Boletín Enlaces. Sin duda los profesionales CES están dando lo mejor de su calidad humana y su talento para enfrentar estos momentos difíciles. Aquí quisimos enseñarles un poco de lo que están viviendo nuestros héroes. Seguiremos comprometidos con la excelencia.

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