La lucha en contra de la hepatitis

La palabra hepatitis se refiere a la inflamación del hígado, uno de los órganos primordiales para el correcto funcionamiento del cuerpo humano, responsable de procesar nutrientes, descomponer sustancias químicas, controlar el nivel de hormonas, entre otros. Esta afectación es causada por diferentes virus, donde los agudos se expresan de forma inmediata y los crónicos de forma tardía, ocasionando un gran daño.

Isabel Cristina Macías Ospina, coordinadora de Vigilancia Epidemiológica de nuestra Clínica CES, señala que la hepatitis de origen viral se ha incrementado gradualmente en Colombia, pasando de una incidencia conjunta de 6,19 casos en el año 2016 a 9,65 en el 2018. Las hepatitis A y B son las más comunes por su cuadro clínico.  

¿Cuáles son los síntomas generales de la hepatitis?

No siempre se presentan síntomas, pero cuando los hay se caracterizan por la fiebre, la coloración amarillenta de la piel y de los ojos, el dolor en el abdomen, la orina oscura, las heces blanquecinas, náuseas, vómitos, pérdida de apetito, entre otros.  A largo plazo puede producir cirrosis, cáncer del hígado e incluso la muerte.

Clasificación de la hepatitis y su transmisión

Hepatitis A: Este virus está presente cuando la transmisión es oro fecal, es decir, cuando se ingieren alimentos que han tenido contacto con heces fecales.

Hepatitis B: El virus es transmitido a través de sangre o por contacto sexual.

Hepatitis C: Esta se contagia igual que la hepatitis B, pero se relaciona al contacto directo con secreciones. Por ejemplo, durante el parto la madre puede contagiar a su hijo, cuando hay relaciones sexuales sin protección o se realiza un tatuaje o piercing en lugares sin vigilancia y control sanitario.

La prevención y la vacuna son la respuesta en la lucha contra la hepatitis

Cada una de las hepatitis más comunes, A y B tienen su forma de prevención. La primera mediante la higiene de manos, la adecuada manipulación de alimentos y la limpieza y desinfección de superficies. A su vez, esta cuenta con vacuna, pero no está dentro del programa ampliado de inmunización nacional. En caso de ser requerido se puede solicitar la autorización para su aplicación.

La principal manera de prevenir la hepatitis B es mediante la vacunación, la cual se encuentra dentro del programa ampliado de inmunización nacional. La Organización Mundial de la Salud – OMS – recomienda que sea aplicada preferiblemente en las primeras 24 horas de nacimiento, seguidas de tres dosis durante el primer año de vida para reducir la transmisión perinatal y temprana de la niñez.

Por otro lado, también se puede reducir la probabilidad de infección por hepatitis B y C al no compartir agujas, usar guantes si tendrá contacto con sangre de otra persona, usar condón de látex durante las relaciones sexuales y al momento de tatuarse o realizarse una perforación, asegurarse de que usen herramientas esterilizadas.

Edisson Andres Mira Castro, bacteriólogo de nuestro Laboratorio Clínico nos invita a realizarnos chequeos médicos generales, evitando que los síntomas sean los que nos alerten sobre nuestra salud. “Podemos estar contagiados con el virus y los síntomas pueden aparecer meses o años después como en el caso de la hepatitis C”.